Génesis e historia

Baudelaire tiene una obra muy corta, a causa de su corta provocada por su enfermedad. Su libro cumbre es Las flores del mal, en el que recogido la experiencia y esencia de toda una vida.

Según Asselineau, amigo del poeta, este título fue sugerido en el café Lemblin por el periodista Hipólito Babou. El título fue un hallazgo feliz, ya que tiene un gran poder de sugestión: bastante vago para no desvelar el contenido. "Flores del mal" tiene un sentido enigmático y sorprendente. "Flores" remite a un concepto estético, a algo bello (el ideal), y "mal" responde a un concepto moral, de pecado, sufrimiento y dolor (el tedioso Spleen, la estética de lo feo).

La edición de 1857

Desde 1855, Baudelaire tuvo la idea de publicar sus poemas en un volumen. Habló con su amigo, el editor Michel Levy, quien le publicó una serie de poemas en la "Revista de dos mundos". Debido a la cruda crítica de estos, el director de la revista se negó a seguir publicando obra del autor.

En diciembre de 1856 habló con Poulet-Malassis, impresor y el 25 de junio puso a la venta 1.300 ejemplares. En comparación con la edición de 1861, aquella no contenía una gran parte de los poemas definitivos.

Acogida de la prensa

La primera reacción de la crítica de la época fue la de Gustave Bourdiu, en "Le Figaro". Las opiniones de este periodista ponían en duda la edad mental de Baudelaire, le acusaba de reiterar los mismos temas y palabras: "Nunca hemos asistido a una revista parecida de demonios, fetos, diablos, gatos y miseria".

La única crítica favorable fue la de Eduardo Thiery, en "Le moniteur universel". Su opinión sobre Las flores del mal era: "Mira al vicio cara a cara, pero como un enemigo que conoce bien a lo que se enfrenta".

El proceso de Las flores del mal

El 10 de julio de 1857 el ministerio fiscal secuestraba la obra y entablaba diligencias contra el autor y el editor. Un mes más tarde se iniciaba el juicio contra la obra de Baudelaire. La acusación la culpaba de ofender a las buenas costumbres y a la moral pública, no sólo a la moral religiosa. A lo que la defensa insistió sobre la moralidad de la misma, diciendo que ni los poetas satíricos ni los historiadores ni los dramaturgos son sospechosos de complacencia con el mal que relatan.

Finalmente, el resultado fue una multa de 300 francos al autor y de 100 para el editor. El juez ordenó la supresión de 6 poemas: Las alhajas, El Leteo, A la que es demasiado alegre, Lesbos, Mujeres condenadas y La metamorfosis del vampiro.

La edición de 1861

La condena de Baudelaire pareció demasiado suave a los enemigos de su obra. La multa fue reducida en 50 francos, pero él pensaba que sería absuelto como lo había sido seis meses antes Flaubert por su "Educación sentimental". Lo cual le hiere el orgullo y se siente furioso y perdido por la idea de rehacer los seis poema para una publicación posterior.

En 1860 trata de nuevo como Monsieur Poulet-Malassis y en febrero de 1861 se publica con seis poemas menos que la edición del 57 y con un nuevo capítulo: "Cuadros parisinos".

La edición de 1868

En enero de 1863 Baudelaire cede al editor Metzel el derecho a publicar una tercera versión, ampliada, de Las flores del mal, así como un volumen de poemas en prosa.

En 1866 se publican en Bruselas los seis poemas condenados y otros inéditos, bajo el título de Les épaves (Los despojos).

Así bien, la tercera edición no se hizo en vida del autor. Al morir en 1867, los derechos pasan a su madre, no muy preocupada en comprometerse.

Esta edición colocaba los poemas de Spleen e ideal al final, después de todos los poemas nuevos, y a la cabeza del capítulo "Flores del mal", el "Epitafio por un libro condenado". Esta configuración no era, en modo alguno, la que había propuesto el autor y es por lo que hoy los editores prefieren seguir con el texto de 1861 y colocar al final los poemas posteriores y obras condenadas.

Autorretato de Baudelaire (sin fecha)
Autorretato de Baudelaire (sin fecha)

Estructura de la obra

Hay que tener en cuenta que la estructura real del libro, la que quiso realmente el autor y la que ofrecen las ediciones modernas, no tienen ninguna relación.

Un lirismo muy auténtico

Algunos críticos han intentado establecer un orden diferente en la clasificación de los poemas. Así, hablan de un ciclo de amor carnal, un ciclo de amor idealizado... Pero esto ofrece dificultades, ya que sabemos muy poco de la vida íntima del autor y es difícil, por ello, establecer ideas fijas a propósito de su inspiración.

Hacia un orden metafísico

El libro busca una unidad, es decir, no debe ser considerado como un álbum, sino como una secuencia de principio a fin.

Desde la edición de 1857, Barbey d'Aurevilly (escritor y periodista francés, imprescindible en el mundo literario de su época) reconocía en cada poema un valor muy importante de situación y de conjunto. Para él, la obra tiene una arquitectura propia y secreta. Ser poeta implica volver a encontrar la esencia del ser a través de todas la pruebas y humillaciones que ofrece la existencia.

Plan esquemático de la obra

  1. Al lector: Dimensión metafísica del libro. El hombre está hundido en el pecado donde reina Satán.
  2. Spleen e ideal: El poeta plantea esta cuestión: ¿Cómo escapar del mal? Mediante la belleza y el amor (controvertido concepto que representa la aspiración al "ideal" por encima de todo valor moral).
  3. Cuadros parisinos: Es la tentativa fracasada de la comunión humana en la ciudad. Aquí Baudelaire plasma la soledad de los hombres, sobre todo de los más miserables, en la sociedad urbana.
  4. El vino: Paraíso artificial para huir del tedio.
  5. Las flores del mal: En este capítulo se encuentran, en la edición de 1857, buen número de las piezas que fueron condenadas.
    1. En el primer grupo observamos como tema las aberraciones del amor. En cuanto al vampirismo, el poeta ilustra lo que se ha llamado el "romanticismo flamígero"

 

Notas sobre el estilo

  • Influido por la poesía romántica.
  • Las palabras, las comparaciones, las enumeraciones, el movimiento de las estrofas, son invitaciones a una lectura barroca de la obra.
  • Relativa pobreza de la invención rítmica. Un número relativamente importante de poemas reposan, en cuanto a su ritmo, sobre la repetición. Su uso tiene un carácter musical y obsesivo.
  • Su gusto por la brevedad explica la predilección por el soneto, pero lo trata con mucha libertad.
  • Importancia del uso de la sinestesia como consecuencia de su concepto unitario de las artes.