Biografía fundamental del autor

Charles Baudelaire (1821-1867)
Charles Baudelaire (1821-1867)

Algunos datos biográficos:

Para conocer bien a Baudelaire y comprender su obra, hace falta tener en cuenta una serie de acontecimientos muy importantes en su vida.

  • Su padre tenía 62 años cuando él nació, mientras que su madre tenía sólo 27. Él murió cuando el poeta contaba con 6 años.
  • Tras la muerte de su marido, la madre casó con el coronel Jacques Aupick. El hermanastro de Baudelaire murió hemipléjico y él mismo sufrió una enfermedad venérea.
  • No se puede hablar de complejo de Edipo en Baudelaire, sino de complejo de Hamlet. Reprochaba a su madre sus segundas nupcias y la acusaba de evitar los recuerdos de su primer marido.
  • Experimentaba un gran odio hacia su padrastro, que quería para el pequeño una carrera "honorable", la de militar. No adivinaba el genio que existía en un niño difícil. Baudelaire aprendió a odiar todas las virtudes burguesas a través de él. Se oponían a todo lo que el poeta deseaba: la poesía.
  • Todas las leyendas oscuras en torno a este autor están presentes en su vida y son, en muchos casos, fruto de su propia elección, no de la fatalidad y no juegan un papel tan determinante como le ha querido conferir la crítica tradicional.
Baudelaire en 1848
  • A causa de su timidez estaba predestinado a la rebelión. Frecuentaba a prostitutas de baja ralea, de tal manera que su padrastro le impone una tutela judicial a fin de impedir la libre disposición de su herencia, pese a la mayoría de edad del autor.
  • En 1848 el poeta se muestra muy reaccionario; conoce a su futuro editor, Poulet-Malassis. Participa en la revuelta que llevará a abdicar a Luis Felipe de Orleans .
  • Simpatiza con la política republican y después del golpe de estado de Luis Napoleón (2 de diciembre de 1851), se revela como antibonapartista y profundamente "protestatario".
  • Frente al ideal de progreso de la época, se erigirá el grupo en el que se encuentra Baudelaire, el grupo de los descontentos, enemigos de la mediocridad y el conformismo.

Las mujeres de Baudelaire

El poeta daba un consejo a quien quisiera convertirse en escritor, a propósito de las mujeres. Hay tres tipos totalmente desaconsejadas para el escritor:

  1. La mujer honesta.
  2. La bas-bleu (sabihondilla).
  3. La actriz.
Solo quedaban las mujeres públicas y las tontas. Sin embargo, el poeta no sigue su consejo, ya que las mujeres que pululan por su vida no se corresponden con este esquema.

 

 

Jeanne Duval pintada por Manet.
Jeanne Duval pintada por Manet.

Jeanne Duval, la musa negra

Era una mulata, figurante en un pequeño teatro. Tenía 20 años entonces. Era morena, de cabellos muy negros, senos provocadores, pero totalmente inculta. De dudosa moralidad, bebía demasiado y engañaba a Baudelaire. Él buscaba inútilmente la ruptura, pero volvía siempre con ella. Esta representaba el animal, bello e irresistible.

"Que procedas del cielo o del infierno, qué importa,
¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!
Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta
De un infinito que amo y jamás he conocido." (Charles Baudelaire)

Madame Sabatier, pintada por Baudelaire.
Madame Sabatier, pintada por Baudelaire.

Apollonie Sabatier

En 1851 conoció a Apollonie, a quién dedicó varios volúmenes de Las flores del mal. Representa el polo opuesto a J. Duval, poseía una amplia cultura y un gran nivel intelectual y Baudelaire la amó hasta la idolatría.

Carta de Baudelaire a Madame Sabatier

"Charles Baudelaire a Madame Sabatier
Adiós, querida mujer.
Beso tus manos como una muestra de total devoción.
Todos los versos contenidos entre la página 84 y la página 105 son tuyos solamente.

                                                                                                         Charles Baudelaire."

Marie Daubrun (1828-1901)
Marie Daubrun (1828-1901)

 

 

Marie Daubrun

Mujer de ojos verdes, actriz honorable. Era también la querida del poeta Teodoro de Banville, y, después, de Baudelaire. Representó para él una especie de ternura y de fervor.

Afinidades artísticas y contexto literario

La libertad guiando al pueblo (1830), E. Delacroix
La libertad guiando al pueblo (1830), E. Delacroix

Afinidades artísticas:

  • Hereda de su padre la admiración por la pintura
  • y esta lo acompañará durante toda su obra. Admira al pintor Delacroix, el más original de todos los tiempos antiguos y modernos, de quien dirá que sus cuadros son reflejo de su más “íntima poesía”.
  • Había recibido una vasta cultura latina y le gustaba sobre todo el estilo barroco de Séneca, Petronio y Lucano. No fue sensible al arte ni al pensamiento de la antigua Grecia.
  • Como clásicos del s. XVII prefería a los poetas franceses barrocos.
  • Uno de sus preceptos era: “lo bello es siempre extaño”.
  • Del s. XVIII prefería a Sade y Laclos. Odiaba a Voltaire, cuyo racionalismo le parecía demasiado análogo al pensamiento del XIX.
  • Respecto a la música, le entusiasmaba Wagner, de quien era uno de los escasos defensores en Francia. La impresión al escuchar su música es una “sensación análoga a la de elevarse sobre el aire o rodar”. El alma, en un proceso ascensional, se libera de lo contingente y alcanza una esfera de soledad absoluta, pero en un inmenso horizonte luminoso en un “éxtasis hecho de voluptuosidad y conocimiento planeado y buen lejos del mundo natural”. Como para Wagner, la música debía de hablar al sentimiento.
  • Pero, el hallazgo más importante para Baudelaire fue el descubrimiento de Edgar Allan Poe. Compartía con él la soledad y el deseo de evadirse a los “paraísos artificiales”. Asimismo, comparte su método de trabajo frente al concepto romántico de inspiración.

Contexto literario

 Simbolismo 

·No es fácil buscar los orígenes del Simbolismo, movimiento que fue detectado, en primer lugar, por Gérad de Nerval (poeta francés, admirador del ocultismo y de la cábala). Tenemos la fecha de 1886 como la oficial de su nacimiento. Aun así, no existe una fecha fija. 

· En 1867 se publica Las flores del mal. Se asiste a una revuelta de la poesía. Los autores publican obras que no pertenecen a ninguna escuela, pero que tienen signos distintivos.

o Marcel Raymond, crítico especialista en literatura francesa, reconoce la existencia de una actividad libre de espíritu, acompañada de un sentimiento de la presencia mística de la realidad de la imagen. (De Baudelaire al Surrealismo) 

o Valéry mantenía que el símbolo era la intención de relación entre poesía y música

o Moréas es quien fijó la palabra “Simbolismo”, que sustituye al movimiento de Decadencia. En “Le Figaro” escribió que “el Simbolismo es el único nombre capaz de designar razonablemente la tendencia actual del espíritu creador en el arte”. Al mismo tiempo, atribuyó la paternidad de este movimiento a nuestro poeta, Charles Baudelaire. 

o Hay una relación estrecha entre poesía y música. La poesía de los simbolistas era musical. Verlaine dijo que la poesía era para él “música más que otra cosa”. 

o Jaloux dijo que en el Simbolismo se encuentra una expresión de vida interior, una vuelta a un espíritu lírico y, a su vez, una protesta contra el Naturalismo. 

o Según Thibandet (crítico francés) el Simbolismo ha habituado a la literatura a la idea de la revolución indefinida, y al mismo tiempo constituye un derecho y un deber para la juventud.

 

¿Qué es el símbolo?

El simbolismo pretendió alejar al artista de la realidad y de la función social de la literatura. La experiencia humana se expresaba utilizando símbolos, a veces herméticos como los del culteranismo barroco de Góngora. En “un manifiesto literario” publicado en 1886, Jean Moréas definió este nuevo estilo: “enemigo de la enseñanza, de la declamación, la falsa sensibilidad, la descripción objetiva”. Fue desde Francia durante la mitad del siglo XIX donde se extendió el simbolismo hacia el resto de Europa y al resto de América. El movimiento surgió en clara oposición al realismo, proclamando la individualidad del artista y no su desaparición, fue común en este nuevo movimiento la expresión del mundo interior. La realidad y las cuestiones internas del artista encontraron un elemento privilegiado de expresión.

  •  La poesía debe establecer relaciones entre el mundo de los sentidos y el espíritu, a través de la intuición. Esta intuición se materializa a través de los símbolos que las palabras evocan. 
  • Las metáforas son los recursos indispensables para esta nueva expresión artística. 
  • La sinestesia consiste en transferir sensaciones de un sentido a otro, permite establecer relaciones simbólicas entre los olores, los sonidos y los colores. Ej: Amarillo chillón.
  • Los versos libres como una innovación poética, busca la musicalidad en la expresión. 
  • Descripción de la impresión que producen las cosas en quien las capta.
  • Búsqueda de la perfección en la forma. 
  • Preferencia por versos clásicos como el alejandrino, el dodecasílabo, y el endecasílabo. 
  • Búsqueda de la belleza a través de imágenes, de la adjetivación, de la musicalidad y la utilización de la aliteración y la sinestesia. 
  • Culto a la belleza sensorial. 
  • Gusto por temas exóticos, retomando temas mitológicos, del oriente y de la Edad Media. 
El galardón (1901), del pintor prerrafaelita E. B. Leighton
El galardón (1901), del pintor prerrafaelita E. B. Leighton

El Prerrafaelismo

Movimiento pictórico y –en menor medida– literario, fundado en Inglaterra a mediados del siglo XIX por Dante Gabriel Rossetti. Se caracteriza por:

  1. Rechazo del arte académico y técnicamente perfecto. Los prerrafaelitas desean dotar al arte de una mayor frescura, espontaneidad y naturalidad.
  2. Interés por la Edad Media. Su arte primitivo, anterior al triunfo del academicismo pictórico representado por el pintor italiano del Renacimiento Rafael de Urbino, les sirve de inspiración. También, las historias caballerescas de su literatura.
  3. Introducción de un nuevo prototipo de belleza femenina: mujeres frágiles, etéreas, espiritualizadas.

 

Impresión, sol naciente (1873), de Claude Monet.
Impresión, sol naciente (1873), de Claude Monet.

El Impresionismo

Movimiento básicamente pictórico de la Francia de Fin de Siglo, pero de gran influencia en la nueva literatura, a la que dota de una nueva técnica descriptiva, alejada del detallismo pormenorizado del relato realista.

Las descripciones impresionistas se caracterizan por:

  1. Concepción subjetiva de la percepción de la realidad. No existe una versión objetiva y única de la realidad, sino distintas impresiones de ésta. Se describe lo inmediatamente captado por los sentidos: luces, colores, sonidos…
  2. Apariencia de boceto. El escritor se limita a reproducir unos pocos detalles significativos del objeto o personaje descrito. La descripción parece incompleta e improvisada, pero resulta más ágil y penetrante que las morosas descripciones realistas.

El Parnasianismo

Movimiento poético francés liderado por Théophile Gautier y Leconte de Lisle. Se desarrolla entre 1861 y 1876 en torno a la revista Le Parnasse contemporaine.

Sus rasgos son:

  1. Culto a la perfección formal, al arte por el arte. El poema debe ser sólo belleza. La poesía se acerca a las artes plásticas, en especial a la escultura o la orfebrería, en su búsqueda de formas preciosas, cinceladas y puras.
  2. Reacción contra el Romanticismo. Se critica el subjetivismo, el principio de libertad creativa y la concepción utilitaria del arte, al servicio de ideales políticos o sociales. Los parnasianos buscan una poesía impersonal, objetiva, autónoma. Condenan la facilidad y el descuido formal al que llevó el rechazo de los románticos a las normas.
  3. Lenguaje muy elaborado, caracterizado por la cuidada selección léxica, las voces exóticas, el rico cromatismo, el uso de epítetos, las imágenes deslumbrantes, la artificiosidad métrica…
  4. Evasión de la realidad vulgar y prosaica hacia mundos exóticos. La Antigüedad clásica, la Edad Media, lo oriental y la naturaleza son algunos de sus temas favoritos.
El escritor irlandés Oscar Wilde
El escritor irlandés Oscar Wilde

El Decadentismo

Corriente literaria de fin de siglo de la que participaron Baudelaire y los simbolistas franceses, así como Oscar Wilde, Gabriel D’Annunzio y Valle-Inclán.

Se caracteriza por:

  1. Convicción de estar viviendo en una sociedad depravada (la burguesa), frente a la que se comportan como marginados o malditos.
  2. Lucidez crítica ante esa degradación, lo que provoca cierta nostalgia de pasadas épocas de inocencia y plenitud y, al mismo tiempo, una especie de complacencia estética morbosa en los signos de esa decadencia: corrupción moral, crueldad, exaltación de la fuerza y atracción por lo enfermizo y depravado.
  3. Culto del arte por el arte, y por lo que tiene de oposición a la naturaleza y a la sociedad. Primacía de lo estético, valor al que se deben subordinar todos los demás, incluidos los religiosos y morales: no existe moral para el arte.
  4. Conciencia de que la realidad del hombre es problemática, de que éste se mueve entre el bien y el mal, la carne y el espíritu, el paganismo y el cristianismo, lo humano y lo sobrenatural.
  5. Tendencia a una sensualidad enfermiza, a un erotismo decadente: sadismo, masoquismo, tema de la mujer fatal... La sexualidad perseguirá la aniquilación del ser en el otro: se entremezclan amor (Eros) y muerte (Thanatos), sexo y espiritualidad. Dentro de este listado, podemos incluir también el Modernismo, versión hispánica y sincrética de las corrientes literarias mencionadas.

Contexto histórico-político

La Europa posterior a 1848 se caracteriza por una serie de transformaciones producidas en la incipiente sociedad capitalista: un rápido crecimiento demográfico, especialmente urbano, por la expansión económica centrada en el avance de la industrialización por la intensificación del comercio y por un notable progreso técnico: extensión del ferrocarril, el teléfono, barco vapor … Todo ello presidido por la consolidación de la burguesía, clase social dominante preocupada por aumentar la productividad, de posiciones conservadoras para salvaguardar sus nuevos privilegios frente a las crecientes presiones del proletariado industrial urbano, que se organiza en sindicatos para reivindicar sus derechos, inspirados por las teorías de K. Marx. Proliferan los movimientos revolucionarios comunista, anarquista y socialdemócrata.

 

El mito del progreso  está trabajando el tejido social en profundidad. El único ideal que se persigue es el del progreso. El progreso es visible en lo científico, en lo técnico, en la arquitectura del hierro, en el ferrocarril. Las exposiciones universales se suceden y cantan las alabanzas del irremediable progreso  hacia la felicidad y el bienestar. El progreso es la nueva religión. Sin embargo, el progreso científico trajo progreso económico, pero no progreso moral  y esto explica el malestar general de la generación de Baudelaire.

 

Cambios urbanísticos

Hacia la segunda mitad del siglo XIX, se emprendió en París, de la mano del barón Georges-Eugène Haussmann una profunda renovación urbanística. Haussmann ordenó derribar barrios enteros que fueron sustituídos por nuevos edificios que flanqueban cerca de 50 kilómetros de amplias avenidas arboladas (boulevares). Se calcula que entre 1853 y 1870 se construyeron sobre cuarenta mil edificios nuevos en sustitución de antiguos e insalubres barrios. La ciudad fue casi rediseñada y se convirtió en una de las más modernas de Europa.

 

Cambios demográficos

Paralelamente, tuvieron lugar profundos cambios demográficos: París duplicó su población durante la primera mitad del siglo XIX, pasando a tener hacia 1850 en torno al millón de habitantes. Durante el total del s.XIX la ciudad cuadruplicó su población. Por otra parte, a la vez que tenían lugar las reformas urbanísticas, las capas más pobres de la población fueron desplazadas hacia los arrabales, siendo sustituídas por una nueva y pujante clase media procedente de la burguesía. Esta nueva “clase media” era la poseedora de la mayor parte del poder económico: fábricas, tiendas, universidades, etc. estaban en sus manos.

 

La Revolución Industrial

Los efectos de los nuevos inventos que inundaron Europa durante el siglo XIX eran plenamente patentes dondequiera que se mirase en una ciudad moderna como París.

 

 

La iluminación de las calles y las lámparas de gas para interior tuvieron grandes repercusiones sobre la vida social, al posibilitar la vida nocturna de la burguesía, que podía asistir a espectáculos nocturnos de ópera y ballet. La máquina de vapor revolucionó el mundo del transporte y del comercio, acercando a la emergente clase media nuevos y exóticos productos. Por todas partes se podían ver nuevas aplicaciones de la tecnología facilitando la vida cotidiana, como puentes o ferrocarriles que permitían a los habitantes de las ciudades acercarse a las zonas rurales los fines de semana...

 

Los impresionistas fueron testigos de todos estos cambios, y plasmaban en sus cuadros escenas cotidianas de su repercusión sobre las costumbres de la gente.

 

Cambios ideológicos

En la centuria que va desde finales del siglo XVIII hasta finales del XIX, Francia protagonizó grandes cambios ideológicos y políticos con profundas repercusiones para el resto de Europa y para el mundo entero. Después de la Revolución Francesa (que termina con el viejo orden social del Antiguo Régimen) llegó la dictadura de Napoleón y una larga serie de guerras con diversos países europeos. Aunque hubo unos años de calma relativa, el fervor revolucionario no llegó a apagarse del todo: hubo revoluciones en 1830, en 1848 y la Comuna en 1873, después de la guerra Franco-Prusiana.

 

Como se puede ver, la Francia del siglo XIX estaba sacudida por la constante aparición de nuevas ideas basadas en la razón y el utilitarismo en el tratamiento de los asuntos públicos, desplazando a la tradición como única guía de conducta cotidiana.

En este efervescente entorno es en el que surgieron y se formaron los simbolistas.

 

Baudelaire y su pensamiento

En Salón de 1846, modela el concepto de modernidad desde el cual va a renovar la poesía. Afirma su voluntad de construir una visión unitaria del universo desde la conciliación  armónica de contrarios, y definir la ley que gobierna el orden moral y físico del mundo. La fusión tradición-presente y la búsqueda de la armonía del mundo sobre el eje de la interrelación hombre-cosmos son una clave de su modernidad.

 

Es muy particular la concepción que tiene de la figura del poeta, como crítico de arte, en el que ve dos actitudes fundamentales: ver y comprender. Pintura y poesía son dos conceptos íntimamente unidos en la crítica "los coloristas son poeta épicos", "el mejor análisis de un cuadro podría ser un soneto o una poesía". Renueva el concepto horaciano de "ut pictura poiesis" (como la pintura, así es la poesía).

 

En la breve novela Le Fanfarlo afirma que "la danza revela cuanto de misterioso esconde la música [...] es la poesía con brazos y piernas, es la materia graciosa y terrible, animada, embellecida por el movimiento".

Defiende la imaginación como  la facultad, que debe presidir la creación de toda obra de arte, es la que enseña al hombre "el sentido moral del color, del contorno, del sonido, del perfume..." Rechaza la imitación directa de la realidad. Debe conjugarla con la técnica para embellecer una naturaleza, de por sí, imperfecta.

 

Proclama la superioridad del artista sobre la vulgaridad de sus tiempos, pues el único capaz de encontrar y amar la belleza en cualquier situación, condición generadora de la obra de arte. El poeta es el que goza del don divino de la clarividencia. (Años después, Rimbaud desarrollará su teoría del poeta-vidente).

 

La modernidad para Baudelaire no equivale al progreso. "Es lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente, la mitad de arte cuya otra mitad es lo eterno y lo inmutable. El elemento transitorio no debe desdeñarse ni suprimirse pues se caería en una belleza abstracta e indefinible." El artista debe redimir lo que de eterno contiene la belleza transitoria de la moda o la actualidad.

 

Es un poeta que hace poesía con un alto contenido filosófico, siempre distanciándose de este ámbito por la gran autorreferencialidad a los poetas que incluye su obra. Sus tres temas fundamentales son el amor, la muerte y la modernidad.

  • Las condiciones de creación de creatividad artística. Los paraísos artificiales (Acción directa de las drogas en su creación poética)
  • Hace de su propia vida una obra de arte. Saca el arte de contexto, estetiza la existencia, trata de vivir su vida creativamente. Protovanguardia (necesidad de conciliar el arte con la vida, destruir el museo). Baudelaire, es arte puro cuando respira, camina, hace el amor…).
  • Pequeños poemas en prosa “El spleen de París” (Spleen=Tedio). Porque algo está pasando en parís que le provoca tedio.
  • Spleen, como término. Está relacionado con el tedio y ¿qué es el tedio?

 

    En la Edad Media se vinculaba el tedio con la melancolía. ¿Esto por qué? Porque los monjes, que eran realmente los filósofos de la época, gastaban su vida recluidos en los monasterios y en esa vida de sosiego y calma les invadía la calma, la paz, el aburrimiento -para ser más claros-. Lo cual les provocaba una abulia infinita y con ella es con la que se llegaba a la creación poética.

Esta idea es fácil, ya que, imagino, que no os podéis imaginar a un campesino con la vida tan dura y de trabajo que llevaba, parándose a pensar en el sentido de la vida o en la producción estética del arte de recoger lechugas. No era útil para ellos. Así pues, el arte, la reflexión o las teorías metafísicas del mundo están relacionadas con la vida ociosa y sosegada, porque, en el fondo, uno escribe y piensa cuando está aburrido, esto es así.

Por lo que, retomando el tema de la angustia y la creación poética. Existe una necesidad de superar esta turbación que los devora, mediante la escritura, la música, la pintura… Mediante la composición artística, en definitiva. (Arte como una forma de expresarse).

El tedio del Spleen es el tedio por todo. Todo me molesta (hablar, escuchar, respirar, cagar, me molesta SER); incluso, me molesta matarme por la idea sola de pensar en matarme, me molesta pensar me molesta la vida. Este compendio de ideas es a lo que llamaríamos tedio existencial.

Entonces, Baudelaire trata de comprender un París totalmente atravesando por un tedio existencial. Este desasosiego que sufre el poeta nace en 1821 y muere en 1867.

 

 

El arte moderno tiene un poder de reacción muy fuerte. De alguna manera, este arte moderno sale a pelear con una sociedad agresiva que bloquea al ser, proponiendo una práctica poética. Transforma el arte y, por eso, Baudelaire empieza a escribir una poesía que hasta entonces no se podía escribir. Comienza una poesía de la vida y alaba las acciones mundanas de la misma. Alaba a las rameras, a la pobreza, al asco, al hachís, a la embriaguez… Comienza a escribir una estética de la fealdad. Una fealdad que es consecuencia directa de la modernización capitalista. De un capitalismo que genera belleza para los que están dentro y fealdad para los que están afuera. Y decía Baudelaire: “Un poeta tiene que tener una pata en cada lado”, tiene que trabajar esa contradicción. Ser moderno es ser contradictorio, es entender que somos contradictorios.

 

                Temas Baudelairianos

  • El paraíso perdido
Proust decía: "los verdaderos paraísos son los paraísos que uno a perdido". Baudelaire no pensaba que la infancia fuera un paraíso perdido: "El genio no es más que la infancia vuelta a encontrar a voluntad". El artista tiene el privilegio de recordar, a través de su memoria, el niño que fue.
  • La edad de oro
En el poema V sufre una influencia pagana. Antaño el mundo era joven y bello, todos los seres vivían en él en armonía. Si la belleza y la armonía existían en el mundo desde su origen, hay que pensar que las cosas se degradaron enseguida. Este mito pasado se opone al mito del progreso, propio del naturalismo. Propone una unión simbólica con la naturaleza, a través de la poesía.
  • En otra parte
El poeta aspira a otro mundo, pues este no le da satisfacciones. Aquí el alma está en el exilio, de ahí la importancia del tema del exilio en Baudelaire. El exilio del cisne, del albatros... Es la expresión "Any Where Out of the World" (poema del El Spleen de París).
La patria está, para el poeta, en otra parte, hay que buscarla, y esta búsqueda implica al mismo tiempo una EVASIÓN.
  •  La evasión por los sentidos
Una especia de evasión que aparece en Las flores del mal es el amor sensual (ciclo de Jeanne Duval). Los sentidos juegan a este efecto un papel muy importante. Podemos comprobarlo en el ciclo "Perfume exótico" y "La cabellera".
El perfume y el cabello femeninos poseen un gran valor erótico para el Simbolismo. La cabellera se vincula con el bosque, pero su significado se amplía con el adjetivo "aromática", que hace relación al olfato.
La gran originalidad de Baudelaire consiste en el predominio del sentido del olfato, que favorece la fusión de todos los sentidos.
  • El viaje sentimental

Si en los poemas del ciclo de Jeanne Duval lo que llama la atención es la cabellera negra, en el ciclo de M. Daubrun son sus ojos verdes. Aquí es evidente también el paso de lo dulce a lo amargo, y a la inversa.

 

Los ojos de esta mujer le evocan el paisaje de un país que no conoció jamás: Holanda. El nombre no aparecen los poemas, pero sí hay alusiones: el mobiliario, las flores, el comercio con Oriente, los canales y la limpieza meticulosa.

  • El vino

No se puede considerar que Baudelaire beba vino como forma de evasión. Por el contrario, opina que el vino aporta alegría, confort, sosiego. Dedica todo un ciclo a este tema, sin que ello signifique que defienda la embriaguez o el alcoholismo. Pero hay que señalar que, al menos en un poema, elogia al vino por el acceso que ofrece al mundo del sueño.

 

  • El sueño parisino
La evasión de lo real lleva al sueño. En él, la imaginación juega un papel fundamental. Para Baudelaire, el mérito del arte es el de evadirse de la naturaleza. En 1846 dijo: "El primer asunto (propósito) de un artista es sustituir al hombre por la naturaleza y protestar contra ella".
La vuelta a la realidad provocan tristeza en el poeta. Digno poeta de la ciudad moderna de París, el infierno de los ambientes nocturnos, lujos y miserias. Ningún otro lugar cumple la función catártica de París.

 

  • La muerte
Los últimos poemas de Las flores del mal tienen por título "La muerte" y "El viaje". El tema de la muerte fue muy desarrollado por Baudelaire. Toda evasión que no suponga salir de este mundo es ilusorio.
Si el hombre siente tentación por el viaje, es que tiene necesidad de "otra parte". Entonces busca lo desconocido, lo que le falta a su propia imaginación. Es por lo que todo paisaje, todo color, es ilusorio, puesto que no existen más que en nuestra imaginación.
Para Baudelaire, la conclusión es la siguiente: la única evasión auténtica es LA MUERTE. Todo viaje terrestre no implica más que agitación y diversión.

 

  • El Spleen

La palabra spleen viene del inglés y significa "bazo". Según la medicina medieval, la bilis negra, también llamada "melancolía", era segregada por el bazo.

 

Esta melancolía se entiende como un sentimiento de tedio existencial. Todo importuna: hablar, pensar, escuchar, respirar, ser; incluso, molesta el suicidio por la sola idea de cometer el acto de matarse.

 

La causa de esta impotencia es el surgimiento de una nueva sociedad, una sociedad moderna, que avanza con paso de gigante y va destruyendo los cimientos tradicionales de civilizaciones pasadas.

 

Por lo que nace en el poeta una necesidad de superar esa turbación que le devora, mediante la composición artística. El arte como única manera de combatir a una sociedad que bloquea al ser. "El poeta tiene que tener un pata en cada lado", el lado del ideal artístico y del spleen tedioso de la sociedad. Tiene que trabajar esa contradicción.

Baudelaire adopta una serie de símbolos para representar el spleen como: arañas, murciélagos, tapadera, calabozos, barrotes, la lluvia... Términos que, unidos a un registro grave y trágico, se convierten en algo inherente en su poesía, el Simbolismo.

 

  • La huida del tiempo
Tema tradicional: el paso del tiempo que nunca vuelve.
Baudelaire personifica el tiempo como una prostituta que hace la calle, que ofrece un placer momentáneo y enseguida desaparece. Asimismo, la imagen del reloj aparecerá en Las flores del mal.